Crecen más de 300% las importaciones de vino embotellado

El volumen de vino importado en 2025 alcanzó cifras sorprendentes. Para que te hagas una idea, eso equivale a 1,3 millones de litros de vino, o lo que sería alrededor de 970.000 botellas de tres cuartos. En el contexto del mercado local, las ventas de vino embotellado en el mismo año fueron de 484.722.400 litros, según el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV).

Origen de las importaciones de vinos

Un dato interesante: Chile lidera las importaciones, aportando el 52,6% del total, seguido por España con un 13,6%. También están Francia, Italia y Brasil, aunque en participaciones más pequeñas. La mayoría de estos vinos son fraccionados y están enfocados en segmentos específicos, destacando varietales y espumosos, lo que señala una inclinación hacia lo premium.

El factor “novedad” en el consumo de vinos

El aumento del 340% en importaciones que refleja el INV es real, aunque hay que tener en cuenta que los años anteriores (2023 y 2024) fueron bastante bajos en este aspecto. Según Ramiro Barrios, experto en comercio exterior de la industria vitivinícola, en 2025 se importaron casi 13.000 hectolitros. Aunque, si lo comparamos con años anteriores como 2011 o 2017, el crecimiento es en realidad del 60% al 70%.

Barrios aclara que a pesar del aumento, la cantidad de vino importado sigue siendo baja. En otros países, como Brasil o Alemania, la producción no abarca toda la demanda, mientras que en Argentina las importaciones no han sido comunes. Esto es resultado de factores estructurales, como las barreras tradicionales que dificultaban la importación de vinos extranjeros.

Qué buscan las bodegas extranjeras en Argentina

La perspectiva de Santiago Galli, consultor y especialista en comercio exterior de vinos, coincide con la de Barrios. Destaca que las bodegas internacionales están buscando posicionarse en el mercado argentino. Aunque el segmento de importación es pequeño, se están viendo más bodegas locales que empiezan a traer productos del exterior, buscando presencia en un mercado que tiene un consumo per cápita elevado.

Galli argumenta que las importaciones son más una herramienta de diversificación que una amenaza para el vino argentino. Afirma con confianza que “el vino argentino seguirá dominando”, dado su nivel de calidad y las inversiones que se están realizando en el sector.

Cuáles son las preferencias del consumidor de vino importado

El comportamiento del consumidor también influye en esta dinámica. Muchos buscan replicar experiencias de sus viajes, y el vino es uno de esos elementos que resulta complicado de traer en la valija. Por lo tanto, la disponibilidad local de etiquetas extranjeras ayuda a reducir esta brecha.

Los consumidores de gama media-alta, que suelen viajar y experimentar con vinos foráneos, están interesados en probar lo nuevo. Galli divide al público en dos grupos: los conocedores que saben exactamente lo que buscan y aquellos que están explorando. Ambos comparten un interés por la novedad, queriendo probar vinos icónicos como un Rioja o un Chianti clásico.

Eso sí, ahora se están accediendo a estos vinos a precios más accesibles que en el pasado. El tipo de cambio actual también está influyendo, ya que proporciona cierta previsibilidad y ha reducido la brecha de precios entre vinos argentinos y importados.

Ampliar la torta de consumo para poder crecer

Por último, el ingreso de vinos extranjeros cumple también un rol cultural. Facilitar el acceso a etiquetas que no están disponibles en el país es atractivo para muchos. Conocer, probar y descubrir cosas nuevas es positivo para el consumo de vino en general. Esto también implica que la competencia se vuelve más dinámica, lo cual beneficia al consumidor.

A diferencia de otros sectores que enfrentan dificultades por la competencia externa, en el mundo del vino la situación es distinta. La fuerte identidad local y la calidad reconocida permiten que la industria navegue la apertura del mercado sin mayores sobresaltos. En resumen, aunque la producción nacional no corre riesgos por estas importaciones, se introduce un factor de dinamismo que puede resultar interesante. El vino, querido por muchos, sigue siendo parte de nuestra cultura y su consumo no solo es un tema de negocio, sino también de identidad.

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